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Frases de Clara Campoamor

 
Por Jaume Vicent. 22 marzo 2021
Frases de Clara Campoamor

Carmen Eulalia Campoamor Rodríguez, conocida como Clara Campoamor y nacida en Madrid en 1888, fue una abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Desde muy pequeña, tras perder a su padre, Clara tuvo que abrirse paso en una sociedad que aún era especialmente dura para las mujeres.

Para luchar contra esta desigualdad, decidió adentrarse en el mundo de la política por el Partido Radical. Fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se logró en 1931 y fue ejercido por primera vez por las mujeres en las elecciones de 1933. Conoce con Frasess.net algunas de las mejores frases de Clara Campoamor feministas y a favor del voto feminista de esta histórica activista.

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Frases feministas de Clara Campoamor

Clara Campoamor fue una figura política que se definía como republicana, feminista, liberal y luchadora. Luchó por la igualdad de la mujer en muchos aspectos, ya que también intentó que se legislara sobre el divorcio además de la abolición de la prostitución. A continuación, te mostramos algunas de las mejores frases célebres de Clara Campoamor sobre la igualdad y el feminismo.

Ante todo, soy humanista.
Toda la conducta del marido español parece aspirar a sintetizarse en un lema: Amor o matrimonio. Frente a él, yo me he preguntado siempre ¿Por qué no matrimonio y amor?
Estoy tan alejada del fascismo como del comunismo, soy liberal.
La mujer no se resigna, se rebela, se revuelve siempre, y cuando todo parece perdido, cree en lo inesperado, cree en el milagro. Digámoslo concretamente: cree en sí misma.
El feminismo es una protesta valerosa de todo un sexo contra la positiva disminución de su personalidad.

El feminismo es un movimiento iniciado por las mujeres muchos años atrás, sin embargo, no fue hasta recientemente en la historia que se convirtió en una lucha internacional. Aunque en los últimos años se esté intentando manchar la imagen y el significado de este feminismo, siempre significará lo mismo: la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. ¿Quieres descubrir las mejores frases feministas? No te pierdas nuestro artículo sobre Frases feministas.

No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos.
Sólo hay una cosa que hace un sexo solo, alumbrar; las demás las hacemos todas en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras.
Es imposible imaginar una mujer de los tiempos modernos que, como principio básico de individualidad, no aspire a la libertad.
He trabajado para que en este país los hombres encuentren a las mujeres en todas partes y no solo donde ellos vayan a buscarlas.
Sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre.
Las mujeres nacían civilmente muertas.
Frases de Clara Campoamor - Las mujeres nacían civilmente muertas.
La psicología de la mujer es distinta a la del hombre, y por ello resulta bufo y cómico el que ciertos escritores pretendan conocer el alma femenina.
La mujer representa un sentimiento de maternidad que el hombre no puede ni concebir.
Debido al régimen de inferioridad en que ha vivido hasta estos últimos tiempos, la mujer se habituó a situaciones de defensa que le impidieron desarrollar su temperamento de manera tan amplia, tan liberal y tan abierta como le ha sido posible al hombre.
Digamos también que la definición de feminista con la que el vulgo, enemigo de la realización jurídica y política de la mujer, pretende malévolamente indicar algo extravagante, asexuado y grotesco, no indica sino lo partidario de la realización plena de la mujer en todas sus posibilidades.
Mi pensamiento era más político y nacional, más amplio y objetivo que el concreto feminista. Consideraba fatal para un resurgimiento de la libertad y la justicia que veía en la República, el divorcio espiritual de hombres y mujeres en España.
Y no se nos diga que en los partidos no se encuentran mujeres capaces de una acertada actuación, porque no sabemos si ello será verdad; pero lo que es bien notorio es la suma de incapacidades masculinas que esos partidos han exaltado a funciones que exigen algún contenido.
Habíamos entrado en el terreno de la chabacanería y la befa, como argumento fácilmente empleado contra las ilusiones reivindicadoras de la mujer.
Les faltaba valor para declarar que eran opuestos al derecho femenino, porque creían, como creen, en la inferioridad de la mujer.
Nos preguntamos cuándo va a acabar de ser latiguillo de orador ese de la «ancestral y secular» incapacidad de la mujer, que por su ancestralismo necesita muchos años de evolución.
Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano.
Y conviene a la mujer conocer los modos y maneras de sus antagonistas, tanto para juzgarlos como para aprender —ya que no han de desaparecer sino con ellos— a no dejarse vencer por lo que creen explotables debilidades femeninas.
También suele ser achaque imputable a las mujeres el de no resignarse nunca a perder y no aceptar jamás el fin de las cuestiones. Hay el clásico cuento de «tijeretas han de ser…» y la dulce manía de poner sexo femenino a los defectos.
No podían exponer todas las razones verdaderas de su oposición, que convergían en una: el absoluto desprecio que la mujer les inspiraba fuera de las llamadas «labores propias de su sexo».

Cuando Clara Campoamor luchó para conseguir el voto femenino se dio cuenta de que a los hombres les repugnaba la idea de que la mujer pudiese tener voz dentro del mundo de la política, ya que creían que no disponían de la suficiente madurez mental y emocional. Durante muchos años, las mujeres fueron infravaloradas y relegadas a un segundo plano.

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Del voto femenino puede decirse que gozaba de la más absoluta impopularidad entre la mayoría de los varones; nadie creía llegado el momento de la equidad para la mujer.

Frases de Clara Campoamor sobre el voto femenino

Clara Campoamor era consciente de ser la única sufragista en el mundo que lograba exponer sus convicciones frente a un parlamento y tuvo que soportar decenas de argumentos en los que se denigraba y se negaba la capacidad de la mujer para ejercer el voto. Ella nunca se doblegó y respondió estoicamente a sus opositores. A continuación, te dejamos las mejores frases de Clara Campoamor cortas sobre el voto femenino.

La libertad se aprende ejerciéndola.

Esta es una de las frases más célebres de Clara Campoamor. Durante muchos años las mujeres no eran libres y, por tanto, lo que Clara pretendía era que las mujeres aprendiesen a ser libres y pudiesen actuar como ciudadanas de pleno derecho. Esto se presentaba como una tarea complicada, ya que las mismas mujeres habían sido educadas para actuar de cierta manera y ser obedientes.

Aquí te dejamos más Frases de mujeres fuertes.

No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer.
Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos, deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo.
El voto femenino, fue, a partir de 1933, la lejía de mejor marca para lavar torpezas políticas varoniles. Si pasados por ella los políticos de izquierda no han quedado más resplandecientes e impolutos… culpa será del tejido.
Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en política, para que la política sea cosa de dos.
Me siento ciudadana antes que mujer.
Frases de Clara Campoamor - Me siento ciudadana antes que mujer.
Tenéis el derecho que os ha dado la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el Derecho Natural que se basa en el respeto de todo ser humano.
Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo, el voto femenino.
Cerráis la puerta a la mujer en materia electoral. ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No.
Muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención.
Dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.
No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer.
La mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Este argumento fue utilizado por Clara Campoamor cuando los hombres que debatían sobre si aprobar o no el voto femenino alegaron que las mujeres no tenían la suficiente inteligencia y que no serían capaces de votar lo correcto. Clara les demostró con cifras que el número de mujeres analfabetas era inferior al de varones.

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¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres?
No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos.
Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser.
Sería un error político dejar a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay, sino que empujarla a que siga su camino.
Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias.
Las mujeres contribuyen más de la mitad de la nación y no es posible hacer labor legislativa seria prescindiendo de más de la mitad de la nación.

Hoy en día parece imposible pensar que las mujeres no tuviesen derecho a votar, pero este derecho es muy reciente. Le debemos todo lo conseguido a las valientes mujeres que lucharon y sacrificaron todo para que hoy en día las mujeres puedan ejercer sus derechos y sean ciudadanas de primera. A todas ellas, les dedicamos nuestras frases de valoración a una mujer para que nunca sean olvidadas.

¡Pobres hombres políticos, aferrados a la esperanza de que nada se transformara en el país, a que nada evolucionara, a que nada ni nadie se despertara espiritualmente y caminara hacia el porvenir!
Mi ley es la lucha y no me he adentrado ni formado en ella para volverme atrás por zarpazo más o menos, ni para dolerme de las dificultades que la avaloran y decantan.
Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos. Deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo, si, como yo, se juzga capaz de actuación, a virtud de un sentimiento sencillo y de una idea clara que rechazan por igual.
Finada la controversia parlamentaria con el reconocimiento total del derecho femenino, desde diciembre de 1931 he sentido penosamente en torno mío palpitar el rencor. Razón aparente: que el voto había herido de muerte a la República.
Ni los más acérrimos enemigos de la mujer, que por serlo lo son míos, han podido arrebatarme el regusto paladeado de un logro que hace catorce años, cuando empecé a luchar por la dignificación de mi sexo, se me antojaba utopía pura en mi tiempo y en mi generación.

Frases de los poemas de Clara Campoamor

Clara Campoamor escribió a lo largo de su vida varias obras literarias principalmente relacionadas con su activismo y su vida política. Además, durante su exilio escribió varios ensayos en los que recorrió la vida y obra de grandes poetas del siglo de Oro. Aquí te traemos algunas frases de Clara Campoamor extraídas de su obra.

Nadie ha cuidado de enseñar a los pueblos que la muerte y la guerra son mucho más fáciles que la paz y la vida.
He acusado las injusticias porque no quiero que mi silencio las absuelva.
Frases de Clara Campoamor - He acusado las injusticias porque no quiero que mi silencio las absuelva.
La única manera de caminar para ejercicio de la libertad es caminar dentro de ella.
¡Pobres hombres políticos, aferrados a la esperanza de que nada se transformara en el país, a que nada evolucionara, a que nada ni nadie se despertara espiritualmente y caminara hacia el porvenir!
Con aquel poderoso estímulo, yo cabalgué en mi ideal y vi ampliarse ante mí el horizonte.
Miedo a todo, prudencia de valetudinario; horror a «herir intereses», apocamiento ante toda transformación…
El voto femenino pesaba como losa, más que sobre el corazón, sobre el hígado de muchos españoles.
Desconocían mi temple, puesto al servicio de una causa, por lo menos tanto como se desconocían a sí mismos.
Por los pasillos se extendía la ondulante captación de fórmulas, que también llegaba hasta mí, de quien la obligada firmeza se llamaba por muchos, intransigencia.
Una vez más se encontraron en la poco cómoda oposición entre su criterio íntimo troglodita y cavernario frente a la mujer, y su ropaje democrático y liberal, e hicieron muchos equilibrios para salvar el cuerpo sin estropearse el ánima.

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