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Poemas de Pablo Neruda

 
Por Nila De Falco. 15 enero 2021
Poemas de Pablo Neruda

Premio Nobel de Literatura, senador, político y poeta mundialmente reconocido, Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, mejor conocido como Pablo Neruda, fue un hombre excepcional como pocos. Nacido en Chile a principios del siglo XX, manifestó desde muy temprana edad su pasión por el arte y la poesía, tanto así que con tan solo 20 años publica lo que sería el libro de poesía más leído, compartido y dedicado de todos los tiempos: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".

Fue gracias a Pablo Neruda que la lírica latinoamericana alcanzó todos los rincones del mundo, y aquí, en Frasses.net, queremos hacer gala de su obra. Sigue leyendo esta selección de extractos de sus mejores poemas de amor, de amistad, de dolor y de deseo, versos célebres para deleitarse para reflexionar y compartir. Tanto si buscas las mejores Frases de Pablo Neruda, como si quieres los mejores versos de Poemas de Pablo Neruda, el siguiente artículo te enamorará.

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Poemas de Pablo Neruda de amor

Pablo Neruda fue ampliamente conocido por su lírica romántica. Siempre le cantaba al amor y a todos esos sentimientos que presiden la unión sentimental con otra persona. Por eso, desde Frasses.net decidimos abrir nuestra lista con una selección de Poemas de Pablo Neruda de amor.

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angola, a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Soneto 22
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía cómo era. De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques, el fuego es tu reino.
Poemas de Pablo Neruda - Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques, el fuego es tu reino.
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar al hijo del fondo de la tierra. Fui sólo como un túnel. De mí huían los pájaros, y en mí la noche entraba en su invasión poderosa. Para sobrevivirme te forjé como un arma, como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. Pero cae la hora de la venganza, y te amo. Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. ¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia! ¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste! Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, y la fatiga sigue y el dolor infinito.
Poema 1

Dentro de los poemas de Pablo Neruda de amor encontramos joyas como esta; versos llenos de sensualidad y erotismo que describiendo la fisonomía de la mujer amada tomando rasgos de la naturaleza, muestra la devoción del autor por esa persona.

Si quieres leer otros Poemas de amor cortos y románticos, no te pierdas este otro enlace.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Poema 15
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Poema 15
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Poema 15
Es la mañana llena de tempestad en el corazón del verano. Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, el viento las sacude con sus viajeras manos. Innumerable corazón del viento latiendo sobre nuestro silencio enamorado. Zumbando entre los árboles, orquestal y divino, como una lengua llena de guerras y de cantos. Viento que lleva en rápido robo la hojarasca y desvía las flechas latientes de los pájaros. Viento que la derriba en ola sin espuma y sustancia sin peso, y fuegos inclinados. Se rompe y se sumerge su volumen de besos combatido en la puerta del viento del verano.
Poema 4
No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, porque, no sé decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido.
Soneto XLV
Poemas de Pablo Neruda - No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.
Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: no te vayas por un minuto, bienamada, porque en ese minuto te habrás ido tan lejos que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás o si me dejarás muriendo.
Soneto XLV
Si alguna vez tu pecho se detiene, si algo deja de andar ardiendo por tus venas, si tu voz en tu boca se va sin ser palabra, si tus manos se olvidan de volar y se duermen, Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos porque ese último beso debe durar conmigo, debe quedar inmóvil para siempre en tu boca para que así también me acompañe en mi muerte. Me moriré besando tu loca boca fría, abrazando el racimo perdido de tu cuerpo, y buscando la luz de tus ojos cerrados. Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo iremos confundidos en una sola muerte a vivir para siempre la eternidad de un beso.
Soneto 93
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal. Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-. Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más y más.
Amor
Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, invisible en tu sueño, seriamente nocturna, mientras yo desenredo mis preocupaciones como si fueran redes confundidas. Ausente, por los sueños tu corazón navega, pero tu cuerpo así abandonado respira buscándome sin verme, completando mi sueño como una planta que se duplica en la sombra. Erguida, serás otra que vivirá mañana, pero de las fronteras perdidas en la noche, de este ser y no ser en que nos encontramos algo queda acercándonos en la luz de la vida como si el sello de la sombra señalara con fuego sus secretas criaturas.
Soneto 83
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga como la ola. He dicho que cantabas en el viento como los pinos y como los mástiles.
Poema 7

Poemas de Pablo Neruda de amistad

A pesar de su sensibilidad para hablar del romanticismo, Pablo Neruda no solo escribió sobre amor, sino también sobre la amistad y cómo esta es capaz de cambiarnos por completo. Encontrarás a continuación algunos extractos de poemas de Pablo Neruda de amistad que podrás dedicar a esa persona especial que siempre te ha apoyado.

Amigo, llévate lo que tú quieras, penetra tu mirada en los rincones y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera con sus blancas avenidas y sus canciones. Amigo -con la tarde haz que se vaya este inútil y viejo deseo de vencer -. Bebe de mi cántaro si tienes sed. Amigo —con la tarde haz que se vaya este deseo mío de que todo el rosal me pertenezca -.
Amigo
Recordarás lo que yo traía: sueños despedazados por implacables ácidos, permanencias en aguas desterradas, en silencios de donde las raíces amargas emergían como palos quemados en el bosque. Cómo puedo olvidar, Rafael, aquel tiempo?
A Rafael Alberti
Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo. Ese alguien que te hace reír sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas.

Uno de los más bellos poemas de Pablo Neruda de amistad, sin duda, pues nos invita a apreciar la existencia de esos amigos que se quedan con nosotros a pesar de los momentos más oscuros.

Si buscas poemas de Pablo Neruda para niños, este es uno de los más significativos. No obstante, para dar con más Frases de amistad cortas y bonitas, no te pierdas este otro artículo de Frasess.net.

Poemas de Pablo Neruda - Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
A todos, a vosotros, los silenciosos seres de la noche que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros, lámparas de la luz inmortal, líneas de estrella, pan de las vidas, hermanos secretos, a todos, a vosotros, digo: no hay gracias, nada podrá llenar las copas de la pureza, nada puede contener todo el sol en las banderas de la primavera invencible, como vuestras calladas dignidades.
A todos, a vosotros
Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías, pastor de cabras, tu inocencia arrugada, la escolástica de viejas páginas, un olor a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado sobre los montes, y en tu máscara la aspereza cereal de la avena segada y una miel que medía la tierra con tus ojos.
Miguel Hernández asesinado en los presidios de Esp
Amiga, no te mueras. Óyeme estas palabras que me salen ardiendo, y que nadie diría si yo no las dijera. Amiga, no te mueras. Yo soy el que te espera en la estrellada noche. El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Amiga, no te mueras
Eres también patria plateada y hueles mal, a rencor, a borrasca, a escalofrío. Hoy que un día creció para ser ancho como la tierra o más extenso aún, cuando se abrió la luz mostrando el territorio llegó tu lluvia y trajo en sus espadas el retrato de ayer acribillado, el amor de la tierra insoportable, con aquellos caminos que me llevan al polo Sur, entre árboles quemados.
Araucanía, rosa mojada
De sus prisiones vino a ser mi hermano y recorrimos juntos las nieves esteparias y la noche encendida con nuestras propias lámparas. Aquí está su retrato para que no se olvide su figura: Es alto como una torre levantada en la paz de las praderas y arriba dos ventanas: sus ojos con la luz de Turquía.
Aquí viene Nazim Hikmet
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados.
Sube a nacer conmigo, hermano
Tú sabes que no enseña sino el hermano. Y en esa hora no sólo aquello me enseñaste, no sólo la apagada pompa de nuestra estirpe, sino la rectitud de tu destino, y cuando una vez más llegó la sangre a España defendí el patrimonio del pueblo que era mío.

Poemas de Pablo Neruda cortos y famosos

Cerramos nuestra selección con extractos de los mejores poemas de Pablo Neruda cortos y famosos; versos de poemas que demuestran la versatilidad del poeta chileno y que sirvieron como fuente de inspiración para las siguientes generaciones de escritores.

No te toque la noche ni el aire ni la aurora, sólo la tierra, la virtud de los racimos, las manzanas que crecen oyendo el agua pura, el barro y las resinas de tu país fragante.
Soneto V
Tal vez tú no sabías, araucana, que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos mi corazón quedó recordando tu boca, y fui como un herido por las calles hasta que comprendí que había encontrado, amor, mi territorio de besos y volcanes.

En Cien sonetos de amor encontramos uno de los versos de poemas de Pablo Neruda más bellos, pues en pocas palabras explica hasta qué punto puede dejarnos marcados un amor, que incluso sin saberlo, nuestro cuerpo lo recuerda.

Antes de seguir con los poemas de Pablo Neruda famosos más bellos, te aconsejamos visitar estas Frases de locos de amor, perfectas para dedicar junto a algún poema de tu propia creación.

Poemas de Pablo Neruda - Tal vez tú no sabías, araucana,
que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos
mi corazón quedó recordando tu boca,
y fui como un herido por las calles
hasta que comprendí que había encontrado,
amor, mi territorio de besos y volcanes.
Por qué el sombrero de la noche Vuela con tantos agujeros? Qué dice la vieja ceniza Cuando camina junto al fuego? Por qué lloran tanto las nubes Y cada vez son más alegres? Para quién arden los pistilos Del sol en sombra del eclipse? Cuántas abejas tiene el día?
Por qué el sombrero de la noche
Y esta palabra, este papel escrito por las mil manos de una sola mano, no queda en ti, no sirve para sueños, cae a la tierra: allí se continúa. No importa que la luz o la alabanza se derramen y salgan de la copa si fueron un tenaz temblor del vino, si se tiñó tu boca de amaranto.
Soneto XCVIII
No quiere más la sílaba tardía, lo que trae y retrae el arrecife de mis recuerdos, la irritada espuma, no quiere más sino escribir tu nombre. Y aunque lo calle mi sombrío amor más tarde lo dirá la primavera.
Oh dama sin corazón, hija del cielo, auxíliame en esta solitaria hora con tu directa indiferencia de arma y tu frío sentido del olvido. Un tiempo total como un océano, una herida confusa como un nuevo ser abarcan la tenaz raíz de mi alma mordiendo el centro de mi seguridad.
Tiranía
Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre, creciendo en el mismo origen de las lágrimas como una planta desgarradora y dura hecha de encadenadas hojas amargas.
Poemas de Pablo Neruda - Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre,
creciendo en el mismo origen de las lágrimas
como una planta desgarradora y dura
hecha de encadenadas hojas amargas.
El sin cesar ha terminado en flores, en largo tiempo que extiende su camino en cinta, en la novedad del aire, y si por fin hallamos bajo el polvo el mecanismo del próximo futuro simplemente reconozcamos la alegría así como se presenta. Como una espiga más, de tal manera que el olvido contribuya a la claridad verdadera que sin duda no existe.
Las espigas
El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje.
Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino, estrellado hijo de la tierra, vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso, marino, nunca has cabido en una copa, en un canto, en un hombre, coral, gregario eres, y cuando menos, mutuo.
Oda al vino
La tarde sobre los tejados cae y cae... Quién le dio para que viniera alas de ave? Y este silencio que lo llena todo, desde qué país de astros se vino solo? Y por qué esta brurna-plúmula trémula- beso de lluvia -sensitiva- cayó en silencio -y para siempre- sobre mi vida?
La tarde sobre los tejados
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire de toda nuestra extensa latitud silenciosa, todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada: tu apellido la caña levanta a la dulzura, el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar, el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar, la patata, el salitre, las sombras especiales, las corrientes, las vetas de fosfórica piedra, todo lo nuestro viene de tu vida apagada, tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios, tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Un canto para Bolívar (fragmento)
El Diccionario, viejo y pesado, con su chaquetón de pellejo gastado, se quedó silencioso sin mostrar sus probetas.
Oda al diccionario.

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